Budismo tibetano proceso del Cuerpo de Arcoíris casos documentados

El cuerpo de arcoíris (jalü en tibetano) es el nivel más alto de realización espiritual en el Dzogchen, donde un practicante avanzado disuelve su cuerpo físico en los cinco colores elementales de la luz al momento de morir.

Este fenómeno no se considera un milagro externo, sino la consecuencia natural de haber purificado por completo las visiones kármicas y los elementos materiales del cuerpo a través de la práctica continua de Thögal.
Cómo ocurre el proceso del Cuerpo de Arcoíris
Cuando un gran maestro de Dzogchen va a fallecer, suele pedir que no se toque su cuerpo durante varios días (normalmente siete) y que se le deje a solas en una habitación o tienda de campaña. Durante este tiempo ocurre lo siguiente:
  • Contracción física: El cuerpo físico comienza a encogerse drásticamente de forma progresiva.
  • Manifestaciones luminosas: Personas cercanas suelen reportar luces de colores, arcoíris en cielos despejados y fragancias inusuales alrededor del lugar.
  • Residuos finales: Al finalizar los siete días, del cuerpo original solo quedan las uñas y el cabello, que son las partes del cuerpo humano asociadas con el tejido muerto que no contienen la "fuerza vital" para disolverse en luz.
Los niveles de realización
Existen diferentes grados de este fenómeno según la maestría del practicante:
  1. Cuerpo de arcoíris ordinario: El cuerpo se reduce hasta medir unas pocas pulgadas (el tamaño de un bebé o un codo) o desaparece dejando solo uñas y pelo.
  2. El Gran Cuerpo de Trasferencia (Phowa Chenpo): El nivel supremo. El maestro no pasa por el proceso de la muerte física ordinaria; su cuerpo se transforma directamente en luz en vida y permanece visible solo para aquellos con una percepción pura.
Casos documentados en la historia moderna
Aunque parece una leyenda, la tradición tibetana afirma que este fenómeno ha ocurrido de manera continua hasta nuestros días. Dos de los casos más estudiados del siglo XX son:
  • Khenpo A Chö (1998): Un monje del este de Tíbet cuyo cuerpo se encogió y desapareció por completo ante sus discípulos sin dejar restos, acompañado de luces celestes. El caso fue investigado posteriormente por el monje e investigador católico Francis Tiso.
  • Nyala Pema Dündul (1872): Uno de los maestros históricos más famosos que logró el gran cuerpo de transferencia, desapareciendo en el cielo ante una multitud en el este de Tíbet.
  • La vida de los maestros que alcanzaron el cuerpo de arcoíris demuestra que no eran seres míticos, sino personas reales que llevaron una vida de extrema sencillez, disciplina y meditación en el Tíbet. Sus biografías muestran patrones comunes: infancias difíciles, aislamiento del mundo y una profunda compasión.
    A continuación se detalla la vida de tres de los maestros más célebres de los últimos siglos que lograron este estado:
    1. Nyala Pema Dündul (1816–1872)
    Nació en la convulsa región de Nyarong, al este del Tíbet. Su infancia estuvo marcada por la pobreza extrema y el sufrimiento, pero la tradición dicta que al nacer, el cielo se llenó de luces circulares de colores. 
    • Su vida de práctica: Tras estudiar con grandes lamas, pasó nueve años en un retiro solitario estricto en las cuevas de Lhanglhang Drakkar. Practicaba chulen (una técnica yóguica que permite nutrirse de la esencia de los elementos en lugar de comida sólida). Era conocido por ser un místico errante y vegetariano. 
    • Su disolución: En 1872, sintiendo que su vida terminaba, convocó a sus discípulos en un valle. Les pidió que cosieran su tienda de campaña por fuera y no la abrieran en siete días. Durante esa semana, la gente del valle vio constantes arcoíris coronando el campamento. Al octavo día abrieron la tienda: su cuerpo físico se había desvanecido por completo, dejando solo sus uñas y su cabello. Su biografía fue recopilada más tarde por el célebre erudito Mipham Gyatso. 
    2. Shardza Tashi Gyaltsen (1859–1934)
    Fue un pilar fundamental de la tradición Bön (la religión espiritual nativa del Tíbet, que comparte la práctica del Dzogchen). Es recordado como un erudito brillante que escribió numerosos tratados que unificaron la filosofía y la práctica meditativa. 
    • Su vida de práctica: Se ordenó como monje a temprana edad y, tras dominar las escrituras, a los 34 años renunció a los cargos institucionales para retirarse a la completa soledad en Yungdrung Hlunpo. Pasó décadas meditando en el equilibrio de los canales de energía sutil (Tsa Lung) y la luminosidad de Thögal. También mantuvo una dieta estrictamente vegetariana. 
    • Su disolución: En 1934, mientras se encontraba sentado en postura de meditación con sus discípulos cantando rezos de dedicación, un destello brotó de su cuerpo. Pidió que cerraran su habitación de retiro. Al abrirla días después, su cuerpo se había encogido al tamaño de un niño pequeño. Su logro quedó registrado de forma oficial e independiente en las crónicas de diversas escuelas budistas que lo respetaban profundamente. 
    3. Khenpo A Chö (1918–1998)
    Representa uno de los casos más impactantes y mejor documentados de la era moderna. Fue un monje humilde de la región de Kham, conocido por su carácter bondadoso y por vivir de forma completamente ajena a la fama o las posesiones materiales. 
    • Su vida de práctica: Vivió los turbulentos años de la ocupación en Tíbet, manteniendo su devoción de manera silenciosa y discreta. Sus discípulos mencionaban que era un sabelotodo en la teoría, pero que prefería pasar los días en la contemplación de la consciencia desnuda (Trekchöd). 
    • Su disolución: En 1998, mientras descansaba recostado en su cama, falleció pacíficamente. Sus discípulos envolvieron el cadáver en una túnica. Con el paso de las horas, los monjes notaron que las arrugas de su rostro desaparecían y su piel se volvía rosada como la de un niño. El cuerpo empezó a encogerse visiblemente y una luz rosada rodeó la casa. Al cabo de unos días, al levantar la túnica, el cuerpo físico había desaparecido por completo. Este caso fue investigado formalmente en el lugar de los hechos por el investigador occidental y teólogo Francis Tiso.